Toda empresa que quiera sobrevivir se verá obligada a tomar medidas referentes a su adaptación al entorno digital. Como veremos a continuación, en el caso de Colombia ya existe un alto grado de sensibilización  al respecto. Sin embargo, aún queda mucho que mejorar en este aspecto para alcanzar los niveles de otros países que llevan cierta ventaja.

Una estrategia de transformación digital puede afrontarse de diversas maneras, dependiendo del tipo de empresa, de cómo se opera en ella, de su capacidad económica, etc. Aún así, hay una serie de pautas que son comunes a todas ellas y que describiremos en este artículo.

Estado de la transformación digital en Colombia

Para hacernos eco del grado de digitalización de las corporaciones colombianas, podemos acudir en primer lugar a la Encuesta de Transformación Digital que periódicamente elabora la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI).

En este último reporte, que cuenta con los resultados de 2018, se plasman conclusiones como:

  • Se ha producido un notable crecimiento en la comprensión del término “Cuarta Revolución Industrial”. Un 88.2% de las empresas consultadas aseguran conocerlo, frente al 65.2% de 2017.
  • El 65.3% de las empresas consta de una estrategia de transformación digital, cuando en la anterior edición dicho porcentaje era el 58.4%. Si lo analizamos por sectores, obtenemos:
    • 54.9% del sector de la manufactura
    • 74.1% del sector servicios
  • De las empresas que invierten en transformación digital:
    • El 66.5% invierte en tecnologías maduras
    • El 62.7% invierte en tecnologías emergentes

La encuesta de ANDI también recoge las principales barreras para la transformación digital de las empresas de Colombia, que son:

  • De tipo presupuestario: 59,2%
  • Consecuencia de la brecha de cultura digital: 57,1%
  • Desconocimiento: 55,4%
  • Falta de un modelo de negocio claro: 36,5%

Para completar esta información y poner a Colombia en el contexto mundial y de Latinoamérica, también podemos consultar otros estudios e indicadores.

El Networked Readiness Index del Foro Económico Mundial mide el grado de aprovechamiento de las TIC. Aquí Colombia se encuentra en el puesto número 69 de 139 países estudiados, situándose por encima de países de la zona latinoamericana como México.

Por otra parte se encuentran el Índice de Adopción Digital del Banco Mundial, puesto 78 de 172 y el ranking de competitividad digital de IMD, en el que Colombia ostenta la posición número 58 de 63.

fases transformacion digital

Fases de la transformación digital de la empresa

Una vez que nos hemos puesto en situación respecto al nivel de digitalización de la nación colombiana, es el momento de dar algunas pautas generales para llevar a cabo el proceso de transformación digital de una empresa.

Estas etapas fundamentales son:

  1. Toma de conciencia.
  2. Estudio y elección de soluciones.
  3. Implementación tecnológica en la empresa.
  4. Análisis de resultados y replanteo de acciones.

1.- Concienciación

El factor humano es esencial para el éxito en la misión digitalizadora de una corporación. A pesar de lo que muchos puedan pensar, la transformación digital tiene su componente más importante en el lado humano de las empresas.

La explicación a esto está cargada de lógica, puesto que, pese al alto componente tecnológico que ostenta, los principales usuarios y beneficiarios de la transformación digital no dejan de ser las personas que desarrollan su trabajo. Si estas no hacen suyo el proceso y se adaptan a sus nuevos paradigmas, se verán destinadas al fracaso.

Esta concienciación debe gestionarse desde la alta directiva, estableciendo, si es necesario, un programa de sensibilización para el personal que puede consistir en charlas o cursos de formación, por ejemplo.

2.- Estudio y elección de soluciones

Dentro de esta fase habrá que concretar la elección de las soluciones digitales que mejor se adapten a las necesidades de la empresa. Estamos ante una etapa clave en la que entran el juego variables como los puntos a reforzar para ser más competitivos y las disponibilidades presupuestarias de cada organismo.

Esta decisión cada vez es más compleja como consecuencia de la apertura de la oferta en lo que a nuevas tecnologías se refiere, encontrándose dentro de las mismas las soluciones de firma y autenticación digital como las de Viafirma.

3.- Implementación tecnológica en la empresa

Aquí se procederá a instalar las herramientas que hemos seleccionado en la anterior etapa. Unas herramientas que exigirán un cambio en la forma de trabajar de la mayor parte de los equipos.

Con anterioridad hablamos del papel de la formación para la concienciación de la plantilla. Para que cada trabajador pueda desenvolverse con total eficiencia con estas nuevas soluciones tecnológicas, lo habitual será que tengan que recibir de nuevo formación, esta vez especializada en el uso de las tecnologías implementadas.

4.-  Análisis de resultados y replanteo de acciones

Una vez que pase un tiempo razonable, habrá que estudiar en profundidad por parte de la directiva y responsables todos los datos que se han ido recopilando continuamente en referencia a este cambio digital.

A raíz de este estudio tendremos que realizar ajustes para su optimización, los cuales pueden estar relacionados con aspectos técnicos o bien con asuntos más humanos, como reforzar las destrezas digitales de los usuarios.

Esta última etapa deberá repetirse con periodicidad, de forma que busquemos permanentemente la mejora continua y el ser más competitivos en nuestro entorno empresarial.

La transformación digital es un proceso complejo. Las empresas que pretendan ponerlo en marcha pueden verse abrumadas por la cantidad de opciones que se abren ante ellas. Por ello, antes que nada, es esencial conocer al detalle todos los procesos internos que se desarrollan en ella y proceder según estos 4 pasos básicos.

Para muchas de estas funciones es de utilidad la firma digital , puesto que la totalidad de los departamentos empresariales exige de una considerable tramitación documental que requieren revisiones, aprobaciones, vistos buenos y firmas, abarcando desde la alta directiva hasta todo el organigrama.